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De una plaza del Poblenou a una escuela con nombre propio

Lo que empezó como un grupo de cuatro personas ensayando sobre cartones en la calle Pere IV se convirtió, con los años, en un espacio donde conviven la formación técnica y la memoria del barrio. Estos son los momentos que explican cómo llegamos hasta aquí.

  1. 2011

    Primeras sesiones abiertas

    Empezamos reuniéndonos los sábados por la mañana en una plaza cercana al Mercat del Poblenou. Sin local, sin horarios fijos y con un radiocasete prestado. La idea era simple: compartir lo que cada uno había aprendido por su cuenta y no dejar que el grupo se dispersara.

  2. 2014

    El primer local en Pere IV

    Alquilamos un bajo en Carrer de Pere IV con suelo de linóleo y un espejo que conseguimos de segunda mano. Aquí nacieron las primeras clases regulares de top rock y footwork, pensadas para gente que nunca había bailado y quería empezar sin sentirse fuera de lugar.

  3. 2017

    Preparación física como asignatura

    Tras varias lesiones de rodilla y muñeca en el grupo, decidimos incorporar sesiones específicas de fuerza y movilidad. Fue un cambio incómodo al principio, pero redujo las molestias y permitió entrenar freezes con más control y menos improvisación.

  4. 2019

    Primeras batallas fuera del barrio

    Varios alumnos empezaron a competir en eventos de cultura urbana en Gràcia y Sant Andreu. No ganamos nada relevante ese año, pero aprendimos a preparar rounds, a escuchar el break y a entender que la musicalidad pesa tanto como la dificultad técnica.

  5. 2021

    Programa de cultura hip-hop

    Añadimos un bloque formativo sobre historia del hip-hop, con sesiones de escucha de vinilo y charlas con gente del barrio. La intención era que quien aprendiera breaking supiera de dónde viene, qué crews abrieron camino y por qué el contexto importa tanto como el movimiento.

  6. 2024

    Una escuela con identidad propia

    Hoy combinamos clases para principiantes, entrenamiento técnico y acompañamiento a quien quiere competir. Seguimos en el mismo barrio, con la misma idea de fondo: que el breaking se aprenda con criterio, sin prisa y con la comunidad como base.

Aclaraciones antes de seguir

Hay términos que en la escena se usan con soltura y que, fuera de ella, se malinterpretan con facilidad. Preferimos dejarlo por escrito antes de que alguien llegue a una clase con expectativas equivocadas o firme una matrícula sin saber qué está contratando.

Qué entendemos por breaking

Cuando decimos breaking hablamos de la disciplina nacida en el Bronx a principios de los setenta, con top rock, footwork, freezes y power moves como vocabulario técnico. No es sinónimo de cualquier baile urbano ni de coreografías comerciales. Si buscas hip-hop comercial o dancehall, esta no es la escuela adecuada.

Niveles y progresión

Los grupos se organizan por punto de partida real, no por edad. Alguien con background en gimnasia o artes marciales puede avanzar más rápido en freezes, pero suele necesitar más tiempo en musicalidad. Revisamos cada caso en la primera sesión y ajustamos el grupo cuando haga falta.

Lesiones y responsabilidad

El breaking exige muñecas, hombros y lumbares en buen estado. No sustituimos fisioterapia ni diagnóstico médico. Si vienes de una lesión reciente, avísanos antes de empezar: adaptamos el calentamiento, pero la decisión de entrenar es tuya y de tu profesional sanitario.

Batallas, calendario y grabaciones

Las batallas internas son formativas y no puntúan para circuitos federados. Las fechas del calendario pueden moverse por disponibilidad del espacio en Pere IV o por coincidencia con eventos de la ciudad. Grabamos sesiones para revisión técnica; si no quieres aparecer en vídeo, dilo y lo resolvemos sin problema.

Datos, privacidad y uso del espacio

Tratamos los datos personales según nuestra política de privacidad y las condiciones de inscripción recogidas en términos. El material de la sala es comunitario: se recoge al terminar y cualquier desperfecto se comunica al equipo para repararlo entre todos.

Preguntas que nos llegan cada semana

Desde que abrimos el local en Pere IV, la gente pregunta lo mismo antes de apuntarse. Aquí van las respuestas tal como las daríamos en recepción, sin rodeos ni letra pequeña.

¿Hace falta experiencia previa para empezar?

No. Los grupos de iniciación arrancan desde cero: aprendes a caer, a marcar el top rock y a sostener un freeze básico antes de meterte en footwork. Lo que sí pedimos es constancia, porque el cuerpo necesita tiempo para adaptarse al suelo y a las posiciones.

¿Qué edad es la adecuada?

Tenemos grupos juveniles desde los diez años y grupos adultos sin límite superior. Lo importante no es la edad, sino la disposición a calentar bien y a respetar las progresiones. Hemos visto empezar a personas de cuarenta y tantos y engancharse de verdad.

¿Qué llevo a la primera clase?

Ropa que puedas ensuciar, zapatillas con buen agarre y una botella de agua. Las rodilleras y muñequeras las prestamos durante las primeras sesiones; si sigues, te recomendamos comprar las tuyas. El linóleo lo ponemos nosotros.

¿Se trabaja solo la parte técnica?

No. Cada sesión combina preparación física, escucha musical y práctica de fundamentos. La musicalidad se entrena igual que un freeze: con ejercicios concretos y referencias de DJs clásicos. Sin eso, los movimientos quedan vacíos en batalla.

¿Organizáis batallas o solo clases?

Hacemos las dos cosas. Durante el curso preparamos rounds para jams de barrio y competiciones federadas, y una vez al trimestre montamos una sesión abierta en el local para que el alumnado se enfrente a público real. Participar es opcional.

¿Cómo gestionáis las lesiones?

Con sentido común. Si vienes de una lesión, avísanos antes y adaptamos la sesión. Trabajamos con progresiones y no forzamos movimientos para los que el cuerpo aún no está listo. La idea es bailar muchos años, no dos meses.

Si tu duda no está aquí, escríbenos o pásate por el local antes de una clase. También puedes consultar la sección de ayuda o revisar nuestra política de privacidad si te preocupa el tratamiento de tus datos al inscribirte.

Por qué existimos

Una escuela que nació de las plazas, no de un plan de negocio

Breakdance Your Face Off empezó en 2016 como un grupo de cinco personas que se juntaban los martes en el Poblenou a ensayar footwork sobre linóleo prestado. No había local, ni horarios, ni cuotas. Había una idea sencilla: que quien quisiera aprender breaking en Barcelona pudiera hacerlo sin sentirse fuera de lugar.

Ocho años después seguimos en el mismo barrio, con una sala en Carrer de Pere IV y una comunidad que mezcla principiantes, b-boys con años de batallas y gente que solo viene a escuchar música y mirar. Esa mezcla es el proyecto.

Respeto antes que ego

En una batalla se compite, pero antes se saluda. Enseñamos a entrar al círculo con la mirada alta y a salir sin menospreciar a quien tienes enfrente. Es la primera norma de la sala.

Técnica con cabeza

Un freeze mal alineado se paga con la muñeca. Preferimos que un alumno tarde tres meses más en sacar un movimiento antes que verle lesionado por saltarse la preparación física.

Cultura, no disfraz

El breaking viene del hip-hop y de comunidades que llevan décadas sosteniéndolo. Explicamos de dónde sale cada paso, qué DJs y crews marcaron el camino, y por qué el contexto importa tanto como el movimiento.

Puertas abiertas al barrio

Colaboramos con centros cívicos y plazas del distrito para que el breaking no se quede dentro de cuatro paredes. Si el proyecto crece, queremos que crezca con el Poblenou, no a su costa.

El efecto que buscamos es concreto: que quien entre por la puerta salga sabiendo algo que no sabía, con el cuerpo más fuerte y con ganas de volver. Ni más, ni menos.

Una escuela de barrio con vocación de escena

Breakdance Your Face Off nació en un local del Poblenou con una idea sencilla: que el breaking se enseñe como se aprendió en la calle, pero con método. No somos un gimnasio con música alta ni un centro que vende coreografías de temporada. Somos un grupo de b-boys y b-girls que llevamos años compitiendo, pinchando vinilos y organizando jams en Barcelona, y que decidimos montar un espacio donde la técnica y la cultura pesaran lo mismo.

Trabajamos con quien llega sin saber distinguir un six-step de un kick, y con quien ya baila y busca afinar musicalidad o preparar una batalla. La franja de edad va de los doce años en adelante, sin techo. Lo único que pedimos es constancia: el breaking no se aprende en un taller de fin de semana.

Para quién trabajamos

Adolescentes que quieren empezar con base sólida, adultos que retoman el baile después de años, crews que necesitan un sitio fijo para ensayar y gente curiosa por entender qué hay detrás de cada freeze.

Cómo nos comunicamos

Sin humo ni promesas de resultados rápidos. Explicamos lo que cuesta cada paso, qué se trabaja en cada bloque y por qué la preparación física no es opcional. Preferimos decirte que un freeze tardará meses antes que venderte un atajo.

Raíz de calle

Respetamos el origen del breaking: plazas, cintas, crews y sesiones improvisadas. Ese espíritu sigue guiando cómo damos clase.

Mirada contemporánea

Seguimos de cerca el circuito competitivo actual, desde jams locales hasta competiciones federadas, y lo llevamos al aula sin perder el criterio propio.

Comunidad antes que clientela

Organizamos quedadas, pinchamos en eventos del barrio y abrimos el espacio a otras crews. La escuela es una pieza más de la escena barcelonesa.

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